Pedir matrimonio en el mar tiene una ventaja sobre cualquier restaurante: el momento es solo vuestro. Ni mesas alrededor ni camareros pendientes. Solo la cala, la luz del atardecer y la pregunta.
El momento perfecto se prepara
Lo habitual es salir al atardecer: la luz cae dorada, baja el viento y la bahía se queda tranquila. Fondeamos en una cala recogida y, llegado el momento, el patrón se hace a un lado para dejaros intimidad. La botella de cava de regalo ya está fría a bordo para brindar justo después.
Coordinamos los detalles contigo
Antes de la salida hablamos contigo para cuadrar el momento exacto: cuándo quieres que lleguemos a la cala, si prefieres una señal discreta, si quieres el picnic mallorquín preparado para celebrar. Nada se deja al azar, salvo la respuesta.
Reserva con tranquilidad
Reservas directo, con el precio cerrado y todo incluido. Si el día amenaza mal tiempo, lo vemos contigo con antelación: la seguridad y que salga perfecto van primero.